La marca reafirma su permanencia en el sector de pantallas, donde compite contra el avance en volumen de envíos de TCL y Hisense.

LG Electronics ha desmentido categóricamente los rumores que apuntaban a un posible cierre de su división de televisores o a una venta total de este negocio al gigante tecnológico chino Hisense.

A través de un comunicado oficial compartido con el medio Android Authority, la multinacional surcoreana fue contundente al declarar que «esta noticia sobre la posible venta de su negocio de televisores es completamente infundada y, por tanto, totalmente especulativa y engañosa». Como reflejo de esta postura, el portal coreano EBN, que había sido el origen de toda la especulación, retiró el artículo original de su sitio web sin ofrecer explicaciones públicas sobre los motivos de la baja.

El origen de la especulación y la sombra del pasado

El reporte inicial de EBN sugería que altos ejecutivos de LG habrían viajado recientemente a Pekín para reunirse con directivos de Hisense con el fin de discutir planes de reestructuración e, incluso, la venta de la división.

La sola posibilidad de este movimiento encendió las alarmas de la industria, ya que traía a la memoria lo ocurrido en 2021, año en el que LG cerró definitivamente su división de smartphones tras acumular periodos de pérdidas. En aquel momento, la empresa decidió abandonar gamas icónicas como la serie V o el innovador LG Wing para enfocar sus recursos en sectores de alta rentabilidad, tales como la robótica, los componentes para vehículos eléctricos y los hogares inteligentes.

Un abandono en el sector de las pantallas habría supuesto un giro histórico de proporciones masivas: las raíces de LG en este mercado se remontan a 1966, año en el que su predecesora, GoldStar, fabricó el primer televisor en blanco y negro de Corea del Sur. De haber sido real, la venta habría puesto fin a casi 60 años de trayectoria manufacturera.

La presión del mercado y el avance de las marcas chinas

El surgimiento de este tipo de rumores no es casualidad y responde a los intensos cambios que vive el mercado global de televisores inteligentes. En fechas recientes, firmas de peso histórico como Sony también optaron por vender la mayor parte de su negocio de pantallas a TCL.

De acuerdo con datos de la firma de investigación de mercados Omdia, marcas chinas como TCL y Hisense han ganado terreno de forma agresiva gracias a una estrategia que combina precios competitivos y una notable evolución en su calidad. Actualmente, TCL ostenta una cuota global de envíos de televisores del 14%, mientras que Hisense le sigue de cerca con un 12.5%. Este crecimiento conjunto ha ejercido una enorme presión competitiva sobre los líderes tradicionales del sector, Samsung y la propia LG, detonando los rumores de retirada que LG ya se ha encargado de apagar.

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Fuente: Androidauthority

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